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Muchas de las grandes cadenas de perfumería y las tiendas especializadas en productos para el cuidado personal lucen en sus establecimientos una decoración muy uniforme; sofisticada y luminosa, sí, pero monótona.

Suerte que algunos establecimientos se desmarcan a veces de esta tendencia tan uniformadora. Es el caso de Aesop, el fabricante australiano de productos de belleza. Establecido en Melbourne desde 1987, cuenta con un laboratorio de investigación propio donde ensaya nuevos ingredientes para incorporar a sus formulaciones.

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Preocupado también por el diseño de sus tiendas, distribuidas por todo el mundo, la marca procura que cada una sea especial. Así, para su última inauguración en Tokio ha contactado con el estudio local Torafu Architects.

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El reto no era sencillo, pues se trataba de dar personalidad propia a un espacio reducido de tan solo 25 m2 dentro de un centro comercial. Inspirados en el trabajo de investigación de Aesop, han creado un guiño a los laboratorios tradicionales: un lugar ordenado meticulosamente, de líneas limpias, donde el acero inoxidable es el protagonista.

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El mostrador metálico ocupa la zona central y está dividido en un punto de venta propiamente dicho y un área de demostración de productos con una gran pila, como las que se utilizan en los laboratorios para lavar el material. Sobre ella, tres llamativos reactores esféricos de vidrio soplado penden de soportes de acero. Su misión, aparte de la ornamental, es proporcionar agua durante las consultas de los clientes, así como atraer la atención sobre este espacio de la tienda. Para la marca australiana, es importante que los posibles compradores prueben sus artículos en un ambiente desenfadado.

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Por su parte, champús, cremas y demás tratamientos de belleza se despliegan en multitud de estanterías -también de acero inoxidable- llegando casi hasta el techo, lo que acentúa los más de tres metros de altura de este local.

Encontramos otras referencias a la ciencia en los focos orientables de la marca japonesa Daiko, distribuidos de forma aleatoria por el techo, mientras que la naturaleza también está presente en forma de plantas, que recuerdan el origen vegetal de muchas composiciones.

Por último, un suelo de mortero con acabado especial pone el contrapunto a las texturas lisas y brillantes del metal. Además, todos los materiales elegidos contrastan con el interior del centro comercial, decorado con madera y bambú. Así se consigue destacar todavía más esta tienda del resto.

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Imágenes vía Torafu Architects

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