La pequeña revolución que supone la llegada de un hijo suele ir asociada a la palabra reformas. Hoy presentamos un ejemplo ilustrativo en el que los planes iniciales tuvieron que ir modificándose sobre la marcha.

Barrio de Poblenou. Una joven pareja hispano-sueca a punto de ampliar la familia decide encargar al estudio barcelonés Nook Architects la renovación de su vivienda recién comprada. Van a ser unas pocas mejoras: darle un aire nuevo a la cocina, abrirla a la sala de estar, añadir un baño y rejuvenecer la decoración. Sin embargo, al realizar los primeros trabajos se descubre que los materiales de construcción de esta casa entre medianeras dejan bastante que desear. De hecho, el forjado de la planta principal casi se vino abajo.

Ante esta desagradable sorpresa, el equipo decidió transformar el viejo hogar de dos plantas en algo mucho más abierto, luminoso y funcional, es decir, más nórdico. La pareja deseaba un espacio diáfano, sin paredes que aislaran las estancias.

Así pues, la estructura original dio un vuelco drástico. Una escalera colocada de forma transversal vertebra ahora los diferentes niveles, que pasan a ser tres al desalinear los forjados originales en las zonas dedicadas a dormitorio, dejando a medio camino el de la pequeña Juno. Esto facilita la supervisión de las madres tanto desde la habitación principal como desde el estudio.

La entrada a la vivienda se encuentra en un largo callejón, por lo que todo el volumen se orientó hacia la fachada que incluye el patio trasero y la terraza. Las grandes puertas acristaladas de ambas zonas garantizan una magnífica iluminación natural. Además, se abrieron dos lucernarios sobre la vertical de la escalera para que el sol llegue hasta el último rincón. 

En cuanto a los acabados, se buscó el mayor confort sin abusar de los revestimientos: una capa de pintura, revoco visto o incluso el ladrillo desnudo original con la huella del trazado de la antigua escalera como testimonio del pasado.

En resumen, de un gran imprevisto ha surgido una casa familiar estupenda. 130 m2 de diversión para Juno, que casi tenía un año cuando se terminaron las obras.

Fotografías: NIEVE, PRODUCTORA AUDIOVISUAL

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