En ocasiones, la originalidad de una vivienda no reside en su estética externa, sino en un planteamiento revolucionario de puertas para adentro. Es justo lo que le ocurre a la «House with one Wall», levantada hace diez años en Witikon, un barrio de la ciudad suiza de Zúrich.

House with one Wall

Este proyecto residencial para dos familias del arquitecto local Christian Kerez tiene la particularidad de que una sola pared -el único muro de toda la casa- divide el edificio en dos mitades. Es una frontera compacta que no se puede traspasar en ninguna de sus tres alturas.

Su estructura en zigzag va conformando las distintas habitaciones, envueltas en cada nivel por superficies totalmente acristaladas, siendo así la única separación opaca del inmueble. Su ubicación en lo alto de una ladera ofrece a sus propietarios unas vistas privilegiadas del lago.

Con una planta hexagonal, el recorrido del muro varía de un piso a otro, lo que proporciona en ambos lados diferentes huecos y rincones donde alojar baños, cocinas y espacios de almacenaje. Además, la forma de la pared condiciona el aspecto de cada vivienda individual. Así, un espacio cóncavo en una de las partes origina un perfil prominente en el otro lado, con estrechamientos y aberturas en distintos puntos.

Este robusto elemento estructural modela, por tanto, cada planta, que consta de una sola habitación alargada y diáfana con una increíble panorámica. Para respetar la intimidad, solo los baños se pueden aislar por completo, eso sí, mediante puertas correderas.

Kerez decidió dejar el hormigón visto en techos, pared y suelos a modo de decoración retro. En cuanto a la privacidad respecto al exterior, se puede regular a voluntad gracias a las enormes cortinas blancas que acompañan al acristalamiento. Algunos de sus tramos se pueden deslizar para permitir la ventilación.

Por su parte, la sucesión de escaleras -con los peldaños al aire- articula el flujo vertical de cada adosado, abriéndose paso por entre los techos de hormigón y creando un atractivo efecto cascada. Sin duda, un refugio sólido para los crudos inviernos de esta región prealpina.

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