La iluminación y la distribución de espacios resultan fundamentales en cualquier proyecto arquitectónico. Una buena muestra de ello es el trabajo del estudio Kazuya Saito Architects sobre las colinas de Sendai, en la isla japonesa de Honshu.

En esta zona residencial de los años 60 situada al sur del río Hirosegawa, proyectaron la Casa Yagiyama para una pareja de jubilados. De forma cuadrada y con una sola planta, su disposición interna les permite tener privacidad en cada estancia sin renunciar a una abundante luz natural.

Los espacios se articulan en torno a un amplio comedor central a doble altura, pero la clave absoluta de este diseño son los cuatro patios que se introducen a través de paredes y techo. Estas terrazas que surgen en los huecos provocan la ilusión de un interior interminable. Además, junto a la combinación de ventanas altas y claraboyas, bañan de luz cada una de las habitaciones.

Así pues, paradójicamente, una casa sin ventanas a la altura habitual en todo su perímetro ofrece una claridad mayor que una vivienda al uso. De igual modo, esta original distribución elimina la necesidad de pasillos, creando zonas autónomas en cada costado.

El requisito manifestado por los clientes de tener un hogar soleado se cumple con creces, al tiempo que la audaz colocación de los patios proporciona una excelente ventilación.

En cuanto a la decoración, de tipo nórdico, alterna el color blanco con paredes revestidas en madera clara y los techos planos suceden a los inclinados. Algo que contrasta con los tonos grises de la fachada de acero galvanizado o del pavimento, que se muestran también dentro gracias a las cristaleras.

 

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