Cuando se exprime al máximo la potencialidad de un enclave natural particularmente hermoso, surgen edificios tan espectaculares como la Casa MA. Diseñada por la firma de arquitectura Cadaval & Solà-Morales –con presencia en Ciudad de México y Barcelona–, se sitúa en las afueras de Tepoztlán, una localidad prehispánica del estado de Morelos a tan solo 60 kilómetros de la capital del país.

El estudio quería aprovechar la luminosidad de un entorno marcado por dos cordilleras opuestas y una naturaleza frondosa para crear espacios cómodos y amplios. El empleo de la piedra como elemento estructural vino impuesto por el cliente, no tanto por motivos estéticos sino por ser un material común en la zona que precisa poco mantenimiento.

Estas premisas suponían un desafío a la hora de iniciar el proyecto. Finalmente, se idearon tres pabellones unidos por una cubierta común que configuran un patio central abierto como zona de acceso triangular a la casa. De este modo, los espacios principales se abren hacia las montañas en el lado norte y sur de la vivienda gracias a abundantes frentes acristalados, mientras que esta se cierra en los otros dos extremos para proteger la privacidad familiar.

La continuidad en la disposición perimetral de las habitaciones se rompe con la introducción de dos patios laterales cubiertos, que aligeran la solidez del volumen de piedra y hormigón en sus dos diagonales. Esta particular organización separa en el lado norte el bloque triangular destinado a cocina-comedor y sala de estar. Aquí, una escalera de hormigón suspendida lleva a una entreplanta, convertida en un área de descanso más privada.

El ala oeste está ocupada por los dormitorios, mientras que el ala este alberga un cuarto de juegos, dos baños (uno de ellos con sauna) y dos estudios, uno de ellos en entreplanta.

En cuanto al tejado compartido, se inclina hacia el centro, lo que, junto a la inmensa superficie acristalada y los corredores internos, crea un efecto visual expansivo en dirección a las montañas. Además, las paredes de piedra expuesta en toda la residencia combinadas con el hormigón visto producen una gama de grises que sublima aún más la naturaleza circundante.

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