En Sisante, al sur de la provincia de Cuenca, surge la «Casa de la Sevillana» como una rehabilitación con historia local, respetuosa y minuciosa que habla del pasado con toques de contemporaneidad, del Estudio Primitivo González. Este proyecto no solo revitaliza una estructura con siglos de historia, sino que también propone un modelo de intervención donde el respeto y la modernidad coexisten gracias a un estudio atento de la preexistencia.

LA ESENCIA ORIGINAL

La «Casa de la Sevillana» conserva la esencia de la arquitectura tradicional, eliminando los elementos que alejaban a la vivienda de su carácter original y reparando aquellos en mal estado. El Estudio Primitivo González ha sabido leer estas características no como limitaciones, sino como oportunidades para tejer una narrativa arquitectónica que enlaza el pasado y el presente. El resultado es una vivienda que, a pesar de su modernidad, no olvida sus orígenes.

El espacio se organiza en tres pisos con diferentes programas. El sótano aloja espacio para almacenaje y ocio, mientras que en la planta principal se encuentra la cocina como punto central, con acceso desde el patio, una forma de generar continuidad en la vivienda. En la misma planta encontramos una sala de estar y dos dormitorios. La segunda planta se destina al descanso y el ocio, con tres habitaciones y una segunda sala de estar.

SOSTENIBILIDAD E HISTORIA LOCAL

Las líneas limpias y los colores suaves contrastan con los elementos rústicos y originales que se han conservado, como los azulejos decorativos y los marcos de madera que cuentan el paso del tiempo. Además, la intervención da especial importancia a los materiales locales, reduciendo la huella ecológica y apoyando los oficios de la zona en elementos como las carpinterías, las baldosas o la piedra.

El componente sostenible cobra especial protagonismo en esta reforma, con gran atención a la mejora energética y la actualización de la vivienda.

La luz juega un papel crucial en esta casa, transformándose a lo largo del día y alterando sutilmente la atmósfera de los interiores. Los grandes ventanales no solo permiten una abundancia de luz natural, sino que también establecen un diálogo constante entre el interior y el exterior.

En su esencia, la «Casa de la Sevillana» es una obra que desafía las convenciones. El Estudio Primitivo González demuestra que es posible adherirse a las raíces con una mirada hacia el futuro. En una era donde lo nuevo a menudo eclipsa lo viejo, proyectos como este son un recordatorio de que la arquitectura no solo trata de crear espacios, sino de reinterpretar y revivir los ya existentes.

Con cada detalle cuidadosamente considerado y cada elemento histórico valorado, la «Casa de la Sevillana» no es simplemente un lugar para habitar, sino un espacio para contemplar y revivir historia.

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