Desde hace un par de años, la singular iglesia de Santa Bárbara en Llanera (Asturias) se ha convertido en un lugar de peregrinaje para los fans del skate. A medio camino entre Oviedo y Gijón, se construyó en 1912 como parte del complejo de alojamientos y servicios para los trabajadores de la fábrica de explosivos, de la que tomó su nombre.

La empresa cerró tras la Guerra Civil y sus edificios fueron desapareciendo paulatinamente salvo el templo, que permaneció abierto al culto hasta los años 60. Una vez desacralizado, y a falta de un uso específico, languideció durante décadas en lo que hoy es un polígono industrial. Sin embargo, la casualidad quiso que fuese redescubierto por un grupo local de aficionados al patinaje que buscaban un sitio cubierto para disfrutar de su pasión en una tierra donde la lluvia es una constante.

Rebautizados como colectivo Church Brigade, decidieron comprarla e iniciar su restauración. Primero llegaron las rampas –que hoy ocupan casi toda la nave– y las fotos en redes sociales. El artista santanderino Okuda (Óscar San Miguel) las vio, se enamoró inmediatamente del espacio y planeó que aquella iba a ser su particular Capilla Sixtina.

Poco tiempo después pusieron en marcha una campaña de micromecenazgo para llevar a cabo la transformación, implicando también a marcas del mundo del skateboard. Una vez conseguida la financiación y tras siete intensos días de trabajo, la iglesia reabrió sus puertas el 10 de diciembre de 2015.

El resultado no puede ser más espectacular. Una explosión de colorido inunda al visitante, con enormes cabezas escudriñando desde lo alto y un despliegue de formas geométricas que nadie esperaría encontrar dado el aspecto exterior del edificio. Y todo ello convive con bóvedas, capiteles y ventanas ajimezadas, creando un ambiente alegre y lúdico.

En esta mezcla de arte urbano y clásico en aparente contradicción no podía faltar la emblemática «kaos star» de Okuda: una rosa de los vientos asimétrica como metáfora de que no importa donde esté establecido el norte, sino que uno tiene que poner el rumbo hacia sus propias metas, aunque tenga que romper moldes por el camino.

Imágenes gentileza Church Brigade, Okuda, El Mundo.

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