A veces, una construcción no destaca por la arquitectura que muestra, sino por las sorpresas que esconde. Es el caso del templo «The Hill of the Buddha», diseñado por el famoso arquitecto japonés Tadao Ando para el cementerio de Makomanai Takino, en la ciudad de Sapporo.

En esa ubicación se había levantado 15 años atrás una imponente estatua en piedra de 13,5 metros de alto y 1 500 toneladas como referencia espiritual. Sin embargo, al estar sola en mitad del campo, sus colosales dimensiones incitaban más a la intranquilidad que a la meditación.

Para ofrecer una visión más serena de este Buda, Ando decidió crear una sala de oración que lo rodease, por lo que ocultó la imagen bajo una colina artificial alfombrada con 150 000 plantas de lavanda. En la actualidad, solo la parte superior de la cabeza es visible desde el exterior, sobresaliendo a través de un gran pozo circular.

Los visitantes han de atravesar un túnel de 40 metros realizado con arcos de hormigón para llegar a la base de la estatua. Ese amplio pasillo está débilmente iluminado para aumentar la sensación de recogimiento. Al llegar al final, la luz natural inunda la escultura, majestuosa, que aparece rodeada por muros –con pliegues similares a los de un acordeón– que se van estrechando hacia el cielo.

En realidad, este proyecto tiene un componente más paisajístico que arquitectónico, ya que transforma el espacio natural para incluirlo como un material constructivo más. Además de aportar armonía, el tapiz vegetal de este montículo va cambiando con las estaciones. Así, pasa del verde primaveral al morado intenso en verano para luego quedar oculto bajo la nieve.

En cuanto a las directrices principales de la obra, son puro Tadao Ando: profusión del hormigón visto, interacción provechosa entre espacios interiores y exteriores, y un uso teatral de la iluminación natural.

Como antesala, un humilde jardín acuático recibe al peregrino antes de entrar en el túnel a modo de purificación. Ese diseño minimalista a base de paredes sencillas y un fino lecho de agua enmarcado por grava gris se ajusta perfectamente a las enseñanzas del asceta hindú.

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