El área de Los Hamptons, ubicada en el extremo este de Long Island, es mundialmente famosa por el número de mansiones de lujo que alberga. Muchas estrellas del mundo del cine, la canción o los negocios se relajan del bullicio habitual de Nueva York en este entorno campestre.

Dentro de un territorio tan privilegiado, la zona de East Hampton destaca como la más exclusiva de todas. Es justo ahí donde se sitúa la Further Lane Pool House, diseñada por la firma neoyorquina Robert Young Architects.

Aunque a primera vista sus volúmenes pudieran llevar a pensar en una casa convencional con tejado a dos aguas, se trata en realidad de un anexo construido para dar servicio a la piscina de la vivienda principal. Sus propietarios deseaban crear todo un conjunto de experiencias en esta zona jugando con el aprovechamiento de espacios interiores y exteriores, todo ello en un perímetro relativamente limitado.

Como muestran las imágenes, se optó por una distribución abierta, lo que garantiza que los usuarios siempre disfrutan de una amplia panorámica de las diversas áreas que la componen con independencia de dónde estén situados.

El centro está destinado al descanso y la charla, ya sea en un cómodo sofá o alrededor de un buen desayuno veraniego. Este agradable salón exterior se ve complementado por la audaz chimenea exenta. Fabricada con ladrillos Petersen traídos desde Dinamarca, es un elemento que proporciona aún más calor de hogar y que se une sutilmente a la estructura mediante un entramado de madera. El cielo queda así enmarcado, tamizando el sol a determinadas horas, pero dejando pasar toda la luz. La misma estrategia se replica en el lado opuesto, en dirección a la piscina.

En cuanto a los laterales, albergan dos áreas cerradas. Una corresponde a la cocina, que evita depender de las instalaciones del edificio principal, mientras que la otra contiene un baño-vestuario con ducha exterior.

También se buscó un equilibrio con la naturaleza, desde el revestimiento de zinc del tejado –que adquirirá una pátina con el tiempo– hasta el suelo de piedra azulada o los enrejados de cedro. Además, la cuidadosa labor de paisajismo integra a la perfección este anexo en la exuberancia de árboles y plantas del resto de la propiedad.

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