En el mundo audiovisual, el continuo perfeccionamiento de técnicas y efectos especiales hace que cada vez sea más difícil distinguir la realidad y la ficción. Las imágenes generadas por ordenador contienen ya tal cantidad de matices que casi hace falta un experto para descubrir si hay software detrás de ellas. Algo así como un Rick Deckard a la caza de replicantes, prácticamente indistinguibles de los humanos en la mítica Blade Runner.

De hecho, si te gustan los desafíos, te invitamos a que veas el cortometraje «Club Palace» e intentes descubrir si los escenarios pertenecen a un mundo real o bien son producto de infinidad de horas de diseño y programación al otro lado de la pantalla.

Esta obra de la agencia canadiense Caravane para el canal de vídeo Nowness, surrealista y enigmática, no pone las cosas fáciles, desde luego. Tanto el director de fotografía Nik Mirus como la directora creativa Camille Boyer derrochan oficio en cada una de las secuencias.

Nuestra percepción del espacio se ve cuestionada conforme nos adentramos en unos paisajes extraños que nos desconciertan y que retan a nuestra lógica. Los escenarios brillantes, la inquietante pulcritud de todos los elementos o esa ausencia total de personajes van creando una tensión en el espectador que desemboca en la insólita coreografía final.

La cinta de Caravane supone un viaje por otra dimensión, un recorrido donde el juego de luces, la gravedad y los sonidos rivalizan a la hora de engañar a nuestros sentidos. Club Palace se convierte así en una metáfora de la curiosidad, en la que la exploración lúdica de lo desconocido se realiza sin ideas preconcebidas. Un paralelismo expresado gráficamente mediante el paso de la cámara desde zonas confinadas hasta un nuevo mundo abierto, dinámico y luminoso donde todo fluye.

El propio equipo creativo de Montreal da la pista: «El reto era hacer que los decorados parecieran tan realistas como fuera posible. Aunque estábamos trabajando a una escala de miniatura, queríamos que se iluminaran como si tuvieran un tamaño diez veces mayor». Sin embargo, las grandes revelaciones aparecen al final del corto, donde se muestra el «making of». Un estupendo (y paciente) trabajo de estos especialistas en fabricar ambientes imaginarios y poéticos.


Imágenes gentileza Agencia Caravagne

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