La estridencia no suele ser el mejor aliado a la hora de diseñar un proyecto arquitectónico, y más cuando el nuevo edificio ha de suponer un nexo entre dos estilos diferentes. Buena muestra de ello es la House L-C, situada en la pequeña ciudad flamenca de Anzegem.

Obra del estudio belga de arquitectura GBA –fundado por Koen Baeyens y Basile Graux en 2005–, representa una transición airosa entre una construcción aislada modelo «belle époque» y una vivienda típica del desarrollo urbanístico en hilera.

Aparte de esta premisa, la forma trapezoidal de la parcela supuso otro condicionante. La estrechez del terreno que daba a la calle principal obligó a los arquitectos a exprimir al máximo su creatividad, barajando múltiples opciones.

Al final, se decidió jugar con la disposición espacial y levantar la casa combinando tres cubos y distintas alturas de techo. Se obtuvo de esta manera una vivienda semiabierta, que empieza forzosamente con una anchura ajustada en el lado de la entrada para luego abrirse paulatinamente hacia la parte posterior de la parcela.

La colocación desplazada del cubo central permite que la fachada lateral se convierta en una inesperada vista más desde la calle, por lo que supone una variación fresca de la dinámica constructiva habitual y del aspecto de los unifamiliares adyacentes. La conexión interior de los cubos por sus esquinas comunica todas las habitaciones del primer piso.

Los muros continúan el patrón establecido de ladrillos, pero con la inclusión de grandes ventanales en varias orientaciones, lo que permite disfrutar aún más de las vistas y de una rebosante iluminación natural.

La organización en zigzag saca así mismo más provecho de la delgada franja de jardín que linda con la propiedad vecina. Su perfil, ahora escalonado respecto al límite de la parcela, crea una animada segunda fachada de la que se ha desterrado cualquier asomo de monotonía u oscuridad.

Merece la pena destacar también otros detalles que rompen la homogeneidad presente en el resto de edificios, como la decoración exterior, que se logra simplemente dejando huecos en ciertas filas de ladrillos en los muros. Estos motivos se repiten en cada uno de los laterales, aportando un plus de alegría a la Casa L-C.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

tres + doce =