Integrar edificios en un bosque sin romper la armonía del medio natural supone todo un desafío. No obstante, los arquitectos Kentaro Ishida y Akihito Fujiki (del estudio japonés KIAS) han superado la prueba con nota en su Casa para fines de semana en Karuizawa, ubicada dentro de la prefectura de Nagano.

Esta frondosa zona de montaña –a tan solo 150 kilómetros de Tokio– es un destino turístico popular debido a la abundancia de aguas termales. Así pues, los clientes deseaban una vivienda para disfrutar junto con sus amigos de estos beneficios para la salud, pero no en un lugar masificado, sino en una parcela en pleno bosque.

Por tanto, el equipo de Ishida se concentró en crear un espacio lo más agradable posible para los futuros usuarios sin perder de vista una inclusión libre de estridencias en el paisaje. Y el resultado no pudo ser más original. Una planta triangular abierta que interconecta tres módulos se ve rematada por cuatro tejados independientes con formas orgánicas.

Los techos curvos en forma de hoja encajan muy bien en el entorno arbolado, mientras que los tres volúmenes en conexión definen claramente las distintas áreas de la vivienda. Así, la amplia sala de estar con comedor está orientada al sureste. Con sus grandes superficies acristaladas, crea un ambiente lleno de luz. Sin embargo, los dormitorios principales y los baños (sauna incluida) contemplan en privado el paisaje boscoso del oeste.

 

El tercer volumen, más reducido, incluye el acceso a la casa y una zona casi independiente con dormitorio para invitados.

Pero el ingrediente auténticamente rompedor de este proyecto son esos tejados múltiples alabeados, una forma muy enraizada en la cultura asiática. Construidos mediante alineamientos de vigas de madera, una parte de ellas se dejó a la vista como elemento decorativo y dinamizador en las habitaciones.

La combinación de techos cóncavos y convexos sobre hormigón armado permite crear asimismo dos alturas en ciertas zonas de la vivienda. En esta segunda planta es donde se sitúa el salón, una zona de recreo con equipos de audio y vídeo.

Por tanto, ante un reto difícil, KIAS ha logrado un diseño práctico y elegante: el sueño de todo arquitecto.

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