Las inquietudes de los arquitectos no suelen acabar en los proyectos de edificación, sino que muchos de ellos van más allá y se embarcan en otras áreas del diseño. Un ejemplo claro es Paloma Cañizares.

Formada en la Escuela Politécnica de Madrid, fundó su propio estudio (Paloma Cañizares Office) en 2004, desde donde recibe encargos de arquitectura, pero también de diseño de interiores y de productos. Esta mezcla de disciplinas se caracteriza por una unión práctica de la funcionalidad y la estética.

Hoy presentamos su proyecto Sotoalto, una vivienda unifamiliar de 1.100 m2 que simboliza a la perfección su apuesta por lo efectivo y por una lectura local de los materiales de construcción.

Ubicada en la famosa urbanización gaditana de Sotogrande, en plena comarca de Campo de Gibraltar, su propuesta es una vuelta al empleo de las técnicas constructivas del sur de España, con el ladrillo como protagonista indiscutible.

Este elemento, unido a otros igual de tradicionales, como la cal de las fachadas que refleja el sol o la madera de vigas y ornamentos, se traduce en una arquitectura de estilo contemporáneo, pero que saca el mejor partido de esos materiales sencillos.

Cañizares organiza la casa como una suma de pequeñas construcciones en el interior de un jardín exuberante levantado a base de plantas y arbustos. Influida por la arquitectura árabe, hace su particular relectura del espacio para incluir los citados pabellones (de dos plantas como máximo) en un trazado repleto de patios, semipatios y zonas de enlace con abundante vegetación.

Esta planificación responde también a la búsqueda de una arquitectura pasiva, alternando áreas de sombra que aumentan el bienestar interior y reducen el consumo energético.

El empleo del ladrillo para «dibujar» volúmenes ornamentales o crear paredes con aberturas estratégicas –a modo de celosías que pretenden favorecer la ventilación natural– recuerda así mismo a modelos asiáticos modernos, como las obras de Studio Mumbai en India o de los estudios vietnamitas Terra Cotta o Tropical Space.

Y como todo jardín de reminiscencias árabes, no pueden faltar las láminas de agua para refrescar el ambiente y crear una atmósfera de oasis en los cálidos días de verano.

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