Las condiciones climáticas extremas siempre suponen un desafío para los arquitectos, pero cuando se pretende edificar en alta montaña, los problemas se multiplican. Este es el reto que afrontó el estudio esloveno OFIS Arhitekti a la hora de levantar un pequeño refugio cerca de la cumbre del Skuta, el tercer pico más alto (2.532 metros) de los Alpes de Kamnik.

Para este proyecto, Rok Oman y Špela Videčnik –fundadores del estudio– contaron con la colaboración de varios ingenieros, montañeros y de un equipo de diseño de la Universidad de Harvard. A lo escarpado del terreno había que sumar los cambios radicales de temperatura, la posibilidad de deslizamientos de tierra, las rachas de viento y la nieve. Todos estos factores requerían una solución a medida.

Inspirados por la arquitectura alpina tradicional, la nueva cabaña –que sustituye a un antiguo campamento con 50 años a sus espaldas– cuenta con materiales especiales. Para el exterior se empleó hormigón con revestimiento de fibra de vidrio sobre una estructura de marcos de acero, mientras que la madera de alerce, muy resistente al frío, es la protagonista absoluta en el interior.

En cuanto a la forma, se decidió dividir la cabaña en tres módulos escalonados para facilitar su transporte en helicóptero hasta la ubicación definitiva. El primero contiene la zona de entrada, un área para preparar alimentos y lugares de almacenamiento. El segundo es un espacio común donde charlar y descansar, y el tercero cuenta con literas para pasar la noche.

Cada módulo tiene un tejado distinto, con inclinación ascendente conforme avanzamos desde la entrada hacia la zona de descanso. El anclaje al terreno mediante clavijas permite obtener una base sólida. Por último, dos grandes ventanales panorámicos con triple acristalamiento proporcionan el aislamiento térmico deseado y unas estupendas vistas de las montañas.

Una cuidada planificación permitió realizar todo el proceso de transporte y montaje en un solo día. El nuevo refugio tiene capacidad para albergar con comodidad hasta a ocho personas y da servicio, como su predecesor, a todos los escaladores que se acercan a disfrutar de este símbolo de la cultura tradicional eslovena.

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