La Casa de Oración se alza acogedora en la ciudad de Babahoyo, capital de la provincia ecuatoriana de Los Ríos. Proyectada por el estudio local Natura Futura en un barrio joven con problemas de seguridad, su vocación es servir de lugar de encuentro y reflexión.

Los recursos para la construcción eran muy limitados, fruto de donativos de los propios vecinos. Así pues, los arquitectos esbozaron un plan que aprovechaba materiales de otros edificios. Por ejemplo, tras la demolición de la antigua casa que ocupaba el solar, sus vigas sirvieron para armar la estructura que soporta el nuevo tejado.

Uno de los usos de este espacio de 200 m2 es la realización de talleres sobre prácticas sostenibles y actividades lúdicas para niños. Por ello, se buscó crear un sitio permeable, cercano, que la ciudadanía sintiera como suyo. Ese espíritu inclusivo se materializó en forma de celosías de ladrillo visto y una carpintería en madera con abundantes áreas abiertas o mallas, sobre todo en la fachada.

Esta iluminación natural se hace más evidente en la parte posterior, donde una claraboya baña de luz el altar y genera una sombra casi teatral hacia el interior.

El vistoso entramado de madera queda asegurado a través de tubos de zinc pintados en negro que, además, decoran la casa por dentro y por fuera. El ladrillo rojo de distintos orígenes contribuye así mismo a dar una seña de identidad propia al edificio.

La particular naturaleza de este espacio multiusos lo hace idóneo para la participación, el debate o la toma de decisiones, pero también para el recogimiento y la fe. Es un instrumento al servicio de la comunidad en un sector de Babahoyo que no ha dejado de crecer en los últimos veinte años.

Para el equipo de Natura Futura, «más allá del resultado material, la arquitectura debe conciliar emociones, hacerlas nacer, bullir, arder, o simplemente generar estados de calma, de paz, de silencio». A buen seguro que la Casa de Oración suscitará estas sensaciones a lo largo del tiempo. Y como la sociedad de la que es reflejo, el edificio –que aún no está terminado– podrá irse completando entre todos conforme lleguen nuevos fondos.

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