Este año, Francia celebra el décimo aniversario de su primera casa pasiva certificada: la Maison Bambou, un proyecto del estudio parisino Karawitz Architecture.

Ubicada en el centro de la ciudad de Bessancourt, a tan solo 28 kilómetros al noroeste de la capital, esta vivienda pionera se tuvo que ajustar a unas regulaciones urbanísticas estrictas. Al encontrarse en pleno casco histórico y junto a una iglesia del siglo XII, hubo de adecuar su estructura a las construcciones vecinas. Así, su tejado a dos aguas se mimetiza tanto con los edificios agrícolas como con las casas tradicionales del Val d´Oise.

Salvado este primer escollo, los arquitectos se centraron en idear un sistema innovador para optimizar la eficiencia energética al tiempo que daban a la vivienda un aspecto contemporáneo. Aunque tenían que ceñirse a un volumen definido de antemano por los inmuebles que la rodeaban, decidieron tratarlo como una escultura y cubrieron todos los muros y el tejado con cañas de bambú.

Esta segunda piel vegetal envuelve un armazón a base de madera laminada. De hecho, el hormigón solo se utilizó para los cimientos, ya que el resto de la estructura está formada por grandes paneles prefabricados.

Una doble hilera de cristales de suelo a techo en el costado que da al jardín garantiza luz natural en abundancia. Aquí, la capa de bambú puede retirarse a voluntad mediante elementos deslizantes que se pliegan para dejar entrar el sol. En los meses más calurosos, basta con cerrar por completo la envoltura. El entramado de juncos actúa entonces como una celosía, dejando pasar la luz pero manteniendo fresco el interior.

Respecto a la distribución interna, se siguieron las normas de la arquitectura bioclimática, por lo que tanto los tres dormitorios de la planta superior como el espacio diáfano formado por la cocina, el comedor y la sala de estar se orientaron hacia el sur.

En cuanto a los componentes técnicos (cableado, conductos, etc.), permanecen ocultos dentro de una estrecha guía portadora realizada con paneles de madera. Para lograr un aislamiento eficaz se usó fibra de madera y celulosa, mientras que la captación de energía se lleva a cabo mediante paneles solares instalados en una vertiente del tejado. Todos estos factores contribuyen a que el consumo anual de la Maison Bambou no supere los 11 kWh/m2.

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