Le Bon Marché Rive Gauche, uno de los grandes almacenes más conocidos de París, es famoso también por las intervenciones artísticas que suelen ocupar su patio interior. Aunque la mayoría son asombrosas, una de ellas ha merecido este año el premio «Dezeen Award» al mejor diseño en la categoría de establecimiento comercial.

intervención artística en Le Bon Marché Rive Gauche de parís

Bajo el nombre de Le Cube, el estudio MANA, con sede en Chicago, ideó la pieza central de la exposición «Los Angeles Rive Gauche», que promocionaba los productos de moda y belleza de la ciudad norteamericana. En colaboración con el skater profesional Scott Oster, el equipo puso en marcha un proyecto para unir el glamur de las grandes marcas con el espectáculo del patinaje en vivo, que representa el estilo de vida urbano de la costa oeste.

el skater profesional Scott Oster patinando dentro de le cube

El gran cubo acristalado solo deja ver un tubo de madera donde los skaters realizan sus acrobacias. Al reflejar las paredes cada elemento presente en la galería comercial, parece un cilindro suspendido en el vacío, haciendo aún más espectaculares los movimientos de los patinadores.

vista general del tubo de madera donde los skaters realizan sus acrobacias

La firma de arquitectura de John Manaves cuidó todos los detalles para crear esta ilusión óptica tan potente: los paneles se ensamblaron a la perfección, dejando costuras casi inapreciables, mientras que el equipo de ingeniería de Endrestudio se ocupó de que la estructura fuese segura y eficiente. Así mismo, la puerta de acceso en la base y otras trampillas se ocultaron convenientemente. Al igual que los cables de seguridad que protegían las aberturas laterales de la rampa.

vista general de la instalación Le Cube de Mana

Ambientado con iluminación y sonido propios, Le Cube se convirtió en un escenario festivo para las actuaciones de multitud de patinadores. Los trucos de los skaters sobre ese decorado levitante generaban un clima de entusiasmo y energía.

actuación de un patinador en la instalación le cube

Una vez acabado el espectáculo, la instalación retomaba su silencio para reflejar con luces cálidas toda la arquitectura del entorno, desde los pasamanos decorativos de hierro hasta sus famosas escaleras mecánicas. El histórico Bon Marché volvía a lucir como siempre, invitando a los compradores a hacerse fotos en su reflejo.

vista general del centro comercial, sus escaleras y pasamanos de hierro

El jurado de Dezeen destacó el espíritu lúdico y los tintes surrealistas de Le Cube. Una fusión de arte escultórico y deporte que entusiasmó a los fans del skateboard.

vista general del cubo de cristal que crea una ilusión óptica

detalle del cubo de cristal suspendido

 

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