La Utsav House es una vivienda unifamiliar ubicada cerca de la ciudad india de Satirje, en la región central de Maharashtra. En medio de la aridez del paisaje, Bijoy Jain (Bombay, 1965) y su equipo de Studio Mumbai logran crear un oasis agradable en el que abundan el agua y la vegetación.

La sobria elegancia del proyecto se inicia con la elección de los materiales. Los muros exteriores de basalto negro, cincelados a la manera tradicional, delimitan la periferia, mientras que unas finas losas de hormigón en voladizo proporcionan sombra en el interior.

Las vistas del arbolado, el horizonte y las colinas que la rodean quedan garantizadas por una profusión de espacios acristalados de suelo a techo. La esbelta carpintería de madera en colores tostados cede el protagonismo a los ventanales panorámicos, que en las áreas privadas de la casa incorporan persianas de vidrio translúcido acanalado.

Tanto las paredes como los suelos de hormigón pulido se impregnan de la terrosidad de la finca con su gama de ocres, de forma que las estancias parecen brotar espontáneamente de la parcela. Unas habitaciones con mobiliario espartano rodean la piscina y el patio central, repleto de vegetación.

Las zonas abiertas, por su parte, se orientan hacia la brisa del suroeste, con tejados planos que las protegen de la lluvia y el sol.

Los distintos pabellones siguen el perímetro de la propiedad, alternando sus alturas para ofrecer buenas vistas desde todos los rincones de la vivienda.

En realidad, la Utsav House esconde las claves de su disposición en su propio nombre. Por un lado, «utsav» significa celebración en hindi, evocando una edificación que no se aísla de su entorno, sino que lo festeja incorporándolo a la vida diaria.

Por otra parte, su palíndromo «vastu» nos remite al «vastu shastra», una disciplina védica precursora de la arquitectura que perseguía el equilibrio entre naturaleza y vivienda. Aquí es una clara alusión al orden interior establecido por Jain, que potencia la armonía con pocas barreras artificiales, un hogar donde la modernidad se alía con la tradición para dar lugar a un microclima placentero.


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