El artista francés Vincent Leroy ha vuelto a sorprender al público de París con su propuesta «Les Grands Kaléidoscopes», una instalación que jugaría con la imagen de la Torre Eiffel. Compuesta por multitud de lentes Fresnel encapsuladas entre paneles de vidrio de seguridad, conseguiría crear un asombroso efecto caleidoscópico del monumento.

En realidad, ha imaginado tres lupas gigantes de forma hexagonal que irían rotando lentamente. Al estar ubicadas en la explanada del Trocadéro –que ofrece una de las mejores vistas de la torre– lograrían atraparla por completo, haciendo que desapareciera y volviera a emerger en una versión múltiple y cambiante.

 

Su colosal arquitectura metálica se descompondría para volver a ensamblarse en locas composiciones fugaces. Esas imágenes infinitas y deformadas ofrecerían al espectador una visión irreal, casi hipnótica. En determinados instantes, el símbolo de la capital perdería toda su contundencia para convertirse en algo ligero, fluido.

En palabras de Leroy, la nueva instalación proporcionaría «un verdadero efecto de filtro fotográfico gigante». Aparte del impacto visual inmediato, quiere que las percepciones de «Les Grands Kaléidoscopes» sirvan para cuestionarnos qué hay de real en todo lo que vemos a diario.

Además, para potenciar cada matiz de este truco de ilusionista, el proyecto contaría con su propia banda sonora: una composición creada por Jérôme Echenoz, del estudio audiovisual Adorable. El movimiento de las piezas se sincronizaría así con sonidos de la Torre Eiffel, como su ascensor, el ruido de pasos de los visitantes o el propio eco metálico de la estructura de acero.

Vincent Leroy imaginó estas esculturas cinéticas tras la visita a una fábrica de vidrio en Shanghái, y aunque de momento la idea solo está en fase de estudio, cree que es totalmente factible. De hecho, una versión reducida de estos enormes caleidoscopios se expondrá este año en el Museo de Arte Contemporáneo Erarta de San Petersburgo.

Respecto a las dimensiones de una obra de tal magnitud, el artista francés piensa que cada una de las tres lupas hexagonales debería tener unos cuatro metros de altura. Según sus cálculos, si el proyecto se llevara adelante, los paneles podrían estar acabados en tres o cuatro meses. Así que, quién sabe, a lo mejor en nuestra próxima visita a París ya podamos disfrutar de estas ilusiones ópticas…

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