Los grandes cambios empiezan por pequeños gestos. Acciones inicialmente sutiles, pero que pueden transformar la vida de toda una comunidad. Un buen ejemplo arquitectónico es la humilde Hutong Children´s Library and Art Centre de Pekín.

Obra del estudio chino ZAO/standardarchitecture, este proyecto a escala reducida se encuentra a tan solo un kilómetro de la plaza de Tiananmen, aunque muy alejado de su estética fastuosa.    Y es que el número 8 del  Cha´er Hutong –Callejón del té– era un típico «da-za-yuan» (patio grande y desordenado) antes de esta intervención.

Con una historia de tres o cuatro siglos a sus espaldas, albergó hasta un templo, que en la década de 1950 fue convertido en pequeñas viviendas para más de una docena de familias. Cada una de ellas prolongó su escasa superficie construyendo una cocina hacia el patio, lo que aumentó todavía más la estrechez típica de un hutong tradicional.

El equipo de Zhang Ke se centró en alguno de esos añadidos informales que aún se conservaban para rediseñarlos en vez de acabar con ellos de un plumazo. Así nació, por ejemplo, la minibiblioteca pública infantil de 9 m2, en hormigón mezclado con tinta china y colocada bajo el tejado de uno de los edificios originales. Una disposición interna en diferentes alturas permite que los niños utilicen los asientos como mesas improvisadas o bancos para tumbarse a leer.

Toda una hilera de antiguas cocinas se transformó de esta manera en un espacio contemporáneo abierto para todo el vecindario con tres áreas interiores comunes: la zona de lectura, una sala para las clases de arte y otra para la práctica del baile.

En cuanto a materiales, el hormigón convive con el ladrillo gris reciclado, la madera contrachapada de color claro y abundantes acristalamientos que llenan de vida el interior. Todo ello bajo la atenta mirada del entramado de vigas original como testigo de la historia.

También se conservó el enorme árbol central, en torno al que se desarrolla un espacio de juego exterior. El lugar ocupado por uno de los viejos añadidos del patio es ahora otra dependencia extra para actividades y un sendero de escaleras que sigue la forma del tronco hasta llegar a la azotea. Un pequeño castillo propio desde donde los niños otean el barrio y dejan volar su imaginación.

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