Empecemos la casa por el tejado. Esa fue la sorprendente decisión del estudio brasileño BLOCO Arquitetos a la hora de construir una vivienda estival de 270 m2 en medio de un paraje natural de más de 266 000.

Situada junto al Parque Nacional Chapada dos Veadeiros, la remota Casa Cavalcante apenas destaca sobre el «cerrado», un paisaje de sabana tropical particularmente frondoso que ocupa más del 20 % de la superficie de Brasil.

El proyecto suponía un reto enorme por la dificultad de acceso al propio lugar de trabajo y el clima extremadamente caluroso de la región. Además, el presupuesto era limitado y la mano de obra local tenía escasa cualificación. Unos condicionantes que definieron tanto el método de construcción como los materiales a emplear.

Así pues, se partió de elementos prefabricados que se ensamblaron in situ para luego pasar a las estructuras más pequeñas. Y sí, fue el tejado lo primero que se levantó: una secuencia modular de perfiles metálicos recubiertos con placas termoacústicas (de aluminio, poliuretano y madera). De este modo, se proporcionaba sombra a los trabajadores mientras se ocupaban de procesos más artesanales. Sus aleros extendidos generan un perímetro espacioso que protege la vivienda de la luz solar directa en las horas de más calor y sirve como área de circulación entre habitaciones.

Los dormitorios, la sala de estar y la cocina cuentan con ventilación cruzada constante, y los troncos de eucalipto dispuestos en horizontal son una barrera para el sol, además de repeler a los insectos.

Para construir los muros perimetrales se usaron ladrillos de adobe elaborados con arcilla local, un material con buena inercia térmica, ideal para climas cálidos y húmedos como este. El ladrillo hueco tradicional se reservó para los tabiques, ya que en las paredes de adobe no se pueden empotrar las conducciones eléctricas e hidráulicas.

Como medida de precaución, la Casa Cavalcante se elevó del suelo. De esta forma, se evita el acceso de animales rastreros, como las serpientes, y se protege el adobe de los afloramientos de agua en las temporadas de mucha precipitación.

Así mismo, se dispuso un «aceiro» o cinturón de seguridad sin vegetación en torno a la casa, algo indispensable en un bioma donde los incendios naturales ocurren con cierta frecuencia. Y, por supuesto, se instalaron paneles solares en un área cercana a la casa, que aseguran el suministro eléctrico a toda la vivienda.

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