El tándem creativo formado por los argentinos Joaquín Alarcia y Federico Ferrer se caracteriza por un respeto absoluto al medio natural. Esta pasión por el entorno les ha llevado, por ejemplo, en la Casa BS a acomodar su arquitectura con el fin de preservar todos los árboles de un pequeño bosque autóctono, integrando alguno de ellos en patios interiores.

Una premisa tan interiorizada en su práctica habitual tiene también su reflejo en los pequeños encargos, como las Caballerizas CaRaJo. En este caso, se establece un diálogo directo con la naturaleza circundante, de la que toman los materiales y con la que se mimetizan.

Ubicadas en la localidad argentina de Potrero de Garay –en plena sierra cordobesa– y con una superficie construida de 152 metros cuadrados, se nutren del paisaje de manera muy poco invasiva. Un programa básico de establos individuales y vanos juega con la importancia del vacío a la hora de permear el horizonte a su través.

La construcción se ancla a la montaña mediante una base de bloques de hormigón, revestida de sólidos muros de mampostería en sus costados. Su disposición en V permite ligar uno de sus extremos con la cota más alta del relieve rocoso para dar impresión de continuidad. Así mismo, el material replica las paredes de piedra del cercano huerto semicircular, lo que contribuye a uniformar también el paisaje humano.

Los diferentes volúmenes que conforman los cuatro establos individuales son entramados de madera que se fijan a la base de hormigón mediante uniones metálicas. Además, un quinto módulo construido con piedra local alberga el pequeño almacén donde guardar las sillas de montar y los demás arreos para los caballos.

Cabe destacar la especial importancia que cobra en el proyecto la cubierta sobreelevada: en lugar de servir de apoyo, las vigas parecen alzar un tejado casi plano (solo un 2 % de pendiente) revestido de chapa acanalada. Una vez más, la presencia de espacios vacíos aligera la obra y deja que el entorno natural atraviese las caballerizas. Semiocultas por la extensión arbolada, se integran de forma impecable en el perfil de la ladera.

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